jueves, 19 de marzo de 2015

.. tac



El reloj, la una.
Todo oscuro.
Él duerme, 
tranquilo, 
en su cama.

El reloj, las dos, y yo, 
como todas las noches,
allí, escondida.
Viéndolo.
Viendo como duerme.

Hace cuatro años, ya, 
que tengo prohibida
 la entrada a su casa.

Pero, 
lo cierto es que, 
aún no he vuelto 
a entrar en ella, 
ni salido.



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