He mirado a mi alrededor, por fin he podido quitarme la venda de lágrimas que me estaba cegando. He mirado a mi alrededor, todo a cambiado. Mi madre está mucho más guapa, y delgada. Ya no llora, como lo hago yo. Mi hermana ha crecido, ha sentado la cabeza. Tiene a su lado a mi cuñado, un hombre que la quiere con locura, y a parte de mi, la única persona fija que le acompañará el resto de su vida. Ya es navidad.
Han pasado seis años, ya. Seis años soñando despierta, sin poder ver la realidad. La única que no ha cambiado he sido yo. Desde que no hay hombres en mi vida, el pesimismo se ha apoderado de mí. Después de estos años, lo ha conseguido, la depresión ha podido conmigo. Ahora estoy enferma, y parece que aun no hay cura para esto.
Es navidad. Comienza la época más bonita del año: la familia junta., La verdad es que, en estos seis años, mi familia se ha desmoronado por completo: mis tíos nunca volverán a comer turrón en mi misma mesa; mi abuela, enferma hasta su último día; los de Egipto, ya hace un año que no los veo; mi abuelo, ojalá estuviese aquí, conmigo, para darme todo el cariño y la fuerza que necesito, con mi madre.. nos hace tanta falta..
Mi padre, con el que la palabra papá dejó te tener significado, con el que jamás compartiré más alegrías; por el que seguiré llorando siempre con la llegada de la navidad, al ver a todos esos niños paseando de la mano con sus papás, queriéndose; por el cual saldré de todos los cines al ver una reconciliación paterno filial en la pantalla; o por el que nunca podré confiar en nadie más.
Y es navidad, comienza la cuenta atrás para el 2016. Ahora que veo todo en su sitio, solo espero que lo que me enferma tarde, en llevarme consigo, porque la verdad, después de todo lo que me ha pasado, no puede ir mejor.
He mirado a mi alrededor. Es navidad, y me quiero.