Mi reloj ha perdido toda su arena.
El tiempo se ha detenido
en la peor parte del sueño.
Lo peor,
no consigo despertarme.
Vivo en una lucha constante
por salir de mi mente,
de este sueño
en que llevo días,
atormentada.
No es que la haya perdido,
la arena digo,
porque a él ya sé que sí,
sino digo que,
mi reloj está roto,
por mucha arena que le quiera poner,
está roto,
no puede volver a funcionar.
Yo no quiero otro,
yo quiero lo mío,
o lo que antes era.
Quiero mi reloj de arena.
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