Hay momentos en los que la vida elige un punto, un punto donde acaba todo. Dice "hasta aquí hemos llegado", o más bien: "hasta aquí has llegado". En ese instante decide darte una patada, la que más te dolerá en toda tu vida, porque es el momento en el que te está echando de su "para siempre". Te está echando de sus noches, de sus madrugadas, de su buen humor y de sus chistes malos, te está echando de su vida. En ese preciso momento no ves nada más allá de tu tristeza, ni vez un futuro sin su espalda. Sólo tienes ganas de llorar, de llorar y pensar que todo es un sueño, que nada de esto ha pasado y que en cinco minutos te despertará la (por primera vez maravillosa) alarma. Todo habrá sido nada más que un mal y jodido sueño, y seguirás como siempre, feliz. Pero no tardas mucho en darte cuenta que el único sueño es la película que te estás montando. Que no, que se acabó todo, que nunca volverá. Y en ese momento nunca lo habías echando tanto de menos, nunca sentiste un vacío tan grande en el pecho y nunca antes te había dolido tanto el corazón. Piensas en todas las cosas que pudieron pasar pero que no llegaron a hacerse realidad, y eso sólo hace que te ahogues más rápido en tus miserables lágrimas.
Y he tardado tiempo en darme cuenta que tú no me querías, y ese es el peor pozo sin fondo de todos.
jueves, 31 de agosto de 2017
jueves, 24 de agosto de 2017
Saturno 7
Eligió a Saturno. Eligió vivir en Saturno, rodeado de sus estrellas, de sus destellos. Le gustaba lo distinto, lo especial. Estaba enamorada de ese planeta. No podía entender cómo nadie más podía ver aquella maravilla, la séptima. Y es que aquel número 7 era demasiado especial, y ella lo sabía, por eso decidió quedarse. Lo amaba...
El problema es que en Saturno no se puede vivir... se enteró tarde. Al menos murió enamorada.
sábado, 19 de agosto de 2017
jueves, 17 de agosto de 2017
Cenizas
Cuando lo vio supo que era para ella. Supo que sus dedos encajarían con los suyos (milímetro a milímetro), que sus sueños no serían muy distintos a los suyos. Cuando lo vio supo qué era el amor por el que tanta gente suspiraba, ese que nunca antes había llegado a comprender. Cuando lo vio intentó cogerlo, pero su corazón quemaba. Él nunca había querido (tampoco). No sabía lo que era la calidez, sólo ardía por dentro. Sabiéndolo intentó acercarse, intentó enseñarle lo que ella sentía (atenuarlo). No llegó a pensar que se podía quemar, sólo seguía su nueva sensación.
Y acabó siendo cenizas por un hombre que, al fin y al cabo, era fuego y nunca iba a dejar de serlo. Se quemó por jugar con amor, pero al menos supo lo que era la llama.
sábado, 12 de agosto de 2017
Rompió
Por fin rompió. se cansó de tirar de ella misma, de ser fuerte. Se cansó de intentar de salir adelante, y rompió. rompió como rompe un hilo, rompió con la misma delicadeza con la que rompe un cristal, con la misma tristeza con la que se rompe un corazón. Se partió en mil pedazos, y se cortó con cada uno de ellos. Se cansó de soportar el aire que sus pulmones ya no podían respirar, y se rompió para no tener que hacerlo más. Se cansó de ser implacable, de ser feliz; y rompió, rompió con toda la mierda que tenía (toda la mierda que ella era), ya no podía evitarlo, no pudo aguantar más las lágrimas, lloró hasta que se ahogó... Se cansó de que pensaran que se quejaba por vicio, de que todo era cuento, y rompió, se le rompió el alma y se quedó sin ella, y sola, como siempre.
Ahora está rota, y admite que fue más duro aguantar que romperse, que sangró más aferrándose que soltándose. Está rota y ahora la quieren arreglar, pero ella no quiere. Le gusta estar rota, estar como ella es, como ella siempre fue. Le gusta porque por fin encontró una razón para romperse. Ya no quiere que la arreglen, se niega. El vaso estuvo mucho tiempo cayendo y nadie lo cogió, nadie quiso cogerlo. Las cosas caen por su propio peso, ella cayó con toda su mierda y ahora, rota, no quiere que nadie la toque, no quiere a nadie, no quiere que ni la intenten querer. Está rota, y no hay forma de remediarlo.