sábado, 12 de agosto de 2017

Rompió


Por fin rompió. se cansó de tirar de ella misma, de ser fuerte. Se cansó de intentar de salir adelante, y rompió. rompió como rompe un hilo, rompió con la misma delicadeza con la que rompe un cristal, con la misma tristeza con la que se rompe un corazón. Se partió en mil pedazos, y se cortó con cada uno de ellos. Se cansó de soportar el aire que sus pulmones ya no podían respirar, y se rompió para no tener que hacerlo más. Se cansó de ser implacable, de ser feliz; y rompió, rompió con toda la mierda que tenía (toda la mierda que ella era), ya no podía evitarlo, no pudo aguantar más las lágrimas, lloró hasta que se ahogó... Se cansó de que pensaran que se quejaba por vicio, de que todo era cuento, y rompió, se le rompió el alma y se quedó sin ella, y sola, como siempre.

Ahora está rota, y admite que fue más duro aguantar que romperse, que sangró más aferrándose que soltándose. Está rota y ahora la quieren arreglar, pero ella no quiere. Le gusta estar rota, estar como ella es, como ella siempre fue. Le gusta porque por fin encontró una razón para romperse. Ya no quiere que la arreglen, se niega. El vaso estuvo mucho tiempo cayendo y nadie lo cogió, nadie quiso cogerlo. Las cosas caen por su propio peso, ella cayó con toda su mierda y ahora, rota, no quiere que nadie la toque, no quiere a nadie, no quiere que ni la intenten querer. Está rota, y no hay forma de remediarlo.



Por fin rompí. No tengo por qué seguir aguantando, seguir viviendo. Ya estoy seca, no me quedan lágrimas, y me siente bien... por fin no siento.


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