lunes, 14 de diciembre de 2015

azul


No voy a decir que no. Últimamente me estoy cortando de más. Pero no solo cortan las cuchillas, siento un frío que me parte, me rompe en mil y dos pedazos, que me mata. Mi frío viene de dentro, de mi alma. Me parte. Tanta oscuridad, tanto hielo.. tanto frío. Últimamente la soledad me corta de más, pero no sangro, solo lagrimeo; que si las lágrimas fuesen sangre, ya hubiese muerto tres (mil) veces desangrada. Ahora con el frío mi mejilla anda congelada. Mis pestañas, inmóviles. Mi corazón, más que roto, ha dejado de latir, por faltas de calor, aprecio, cariño. Desconozco todo lo ajeno al azul, al blanco; al frío. Mi vida está empezando a ser una mierda. No sé lo que es el amor ajeno. Ni el propio. El asco es insuperable, he batido mi récord (que ya era difícil). La gente también viene detrás (del récord), superándose día a día, en joderme, desquiciarme. Buscan mi ansiedad (al fin y al cabo no soy la única). Y doy fe, doy fe de que la encuentran. Que últimamente ya no solo es el frío, ni la soledad, ni el tiempo. Decepción tras decepción, tropecientas mil meteduras de pata (por no decir de cuerpo entero). No hago más que salvarme por los pelos. Eso de aguantar la respiración debajo del agua se me da bien; aguanto casi hasta el final, casi.. Tengo que seguir entrenando para poder acabar, y abrir la boca al final, para rematar(me); junto los ojos, para ver mi última imagen: la soledad, junto al agua fría.
Como siempre (día tras mes), vivo en mi invierno moral, cómo no; en el que no soy, porque no puedo ser sin (co)razón; en el que solo me hace falta calor para salir..

No hay comentarios:

Publicar un comentario