lunes, 10 de octubre de 2016

Hablemos


Hablemos de todas las personas a las que la soledad se ha llevado por delante, a todas aquellas que ha matado, que ha conseguido derrumbar. De las personas que se han ido consumiendo día a día, hasta derrumbarse por completo; hasta ahogarse en sus propias lágrimas. Hablemos de los suicidios que ninguna cadena emite, los suicidios mentales, los espirituales; aquellos que comienzan siendo anímicos, y acaban siendo carnales; los que te separan del mundo, de las personas, mientras estás rodeada de gente. Hablemos de las pocas veces que queremos, y de lo triste que es estar con tantas personas y ser con tan pocas. De lo difícil que es levantar una familia que ha caído en lo más bajo posible, una famlia que ha tocado fondo; de lo difícil que es cargarla tú sola, sin nadie cerca para que te ayude. De lo dura que está siendo la crisis para aquella chica de la barra, la que va a clase por la mañana, estudia por la tarde y trabaja en ese jodido bar por la noche para pagarse la carrera. Hablemos de las personas que no pueden respirar porque la ansiedad les quita el oxígeno del aire. De esas hermanas pequeñas que se han ido de casa y lloran noche tras noche por su hermana mayor, por su patrón, por su modelo; por su vida. Pensemos en todas aquellas chicas gorditas que se matan dejando de comer para gustarle a cuatro inútiles y cuatro inútilas, para poder salir a la calle sin sentirse observada, para poder poner una dichosa falda sin morirse de la vergüenza. Hablemos de toda la gente que llora mares en silencio en una esquina de su cuarto, de esa gente que no cuenta sus problemas porque saben que no van a ser escuchadas.

Hablemos de la sociedad deshumanizada que hemos ido construyendo a lo largo de estas décadas, de esta vida; de la pobreza de sentimientos, y la soledad de los corazones. 

 

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