Nunca entenderé por qué nos enamoramos, por qué tenemos que querer a otros cuerpos que, al fin y al cabo, nunca son capaces de querer; por qué la gente con más corazón que pecho busca personas que están vacías de serie.
Nunca entenderé por qué no podemos ser felices con nostros mismos, en soledad, con la coraza (y el corazón) siempre guardada, para que nunca nadie tenga la oportunidad de despreciarla, de romperla a cachos para después pasarnos meses arreglandola para volverla a guardar.
Nunca entenderé por qué siempre sufrimos por personas que no valen la pena (el mayor paradigma).
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