lunes, 14 de septiembre de 2015

piensas que no está..



Y, de repente, te encuentras con que tu pecho sufre un inmenso vacío. 
Un vació estremecedor. Tu corazón se encoge, te bajan las pulsaciones.
 Notas como todo deja de ser. Pero tampoco te asustas.
No sabes cómo ni por qué, pero no te salen las palabras.
 Te ahogas. Solo te apetece llorar. Dormir y llorar. 
 Y morir.
Y, de repente, esos pinchazos en el pecho.
 Tu cabeza ya no es tuya. Tu cuerpo no reacciona ante ningún estímulo. 
No sientes alegría, ni cariño, ni felicidad. Ni amor.
 Solo sientes pena. Pena y más pena.

No sabes cuándo te va a pasar. 
Solo sabes que pasa, cuando te calmas. 
O no.


No hay comentarios:

Publicar un comentario