domingo, 25 de octubre de 2015
Blas Garcia
bendito sea mi entrenador, y todo lo referente a él, que más que un entrenador, es un padre. me dice, día a día, todo lo que valgo, y parece no ser poco. odia verme así, no sé, de deprimida, de apagada. intenta animarme, día a día, diciéndome todo lo que valgo, o lo que cree. no tengo forma de compensarle todo, todo lo que hace por mi, pero no valgo para esto. me quedo callada al intenrarlo, y no hablo, no me salen las palabras. llevo unos días muda, bueno, toda la vida, aunque estaba aprendiendo a hablar, pero fue un intento en vano. no sé como agradecerle todo. igual estaría bien volver a hablar. es algo difícil para hacerlo sola, aunque bueno, siempre lo tendré a él, para regañarme por asentir, y por no valorarme, y en verdad, yo soy esa. la chica que asiente, que se pone roja cuando le hablan. los nervios. no sé, estaría bien ser la chica que habla, por una vez, y ser la que ponga rojos a los demás, y sobre todo a él, cuando vea todo lo que he mejorado. me quedan 16 días para hacerlo. si en ese tiempo no lo consigo.. lo siento, igual me quede muda para siempre. siempre le tendré a el, asienta o hable.
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