otra noche, y otra,
sentada en la misma mesa,
del mismo bar, vacío,
mirando el mar,
sin ver nada,
nada más que nada.
todo oscuro, es de noche,
una, y otra vez,
las mismas gotas
sobre el café
(ginebra),
mis lágrimas.
veo las estrellas,
por no querer ver otra cosa
(por que sé,
que si miro para ti,
volveré a hundirme,
-más-)
pero lo gracioso es,
que nunca he mirado el cielo,
solo miro hacia el mar,
noche tras noche,
todas las oscuridades,
sin ver nada,
porque,
quien es capaz de ver,
de ver en la noche,
desde la mesa de un bar vacío,
desde donde no de ve nada.
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