sábado, 13 de febrero de 2016

tu títere


pocos días de tormenta vuelven a pasar a olvidos, sin un porqué, ni un cómo, simplemente, se olvidan, junto con los anteriores, y los siguientes. llega la aparente calma, dejando todo seco, seco de la tensión, la frustración, la ironía -incluso la venganza-; sin vida. aparecen de nuevo tras la lluvia maniquíes esperando un aprobado, o un comprador, que nunca llegará, títeres dominados por los más viles dueños. animales que, en la sombra, o solamente en la luz de sus casas, son golpeados por no haber hecho bien ese doble salto mortal con giro doble y caída en una pata que su incompetente dueño le ha pedido.
¿y para qué una revolución? cuando los pocos días de tormenta acaban siendo horas y esfuerzos perdidos, cuando después frío y la lluvia, viene la calma, aún más seca que la anterior. para qué hablarte, intentando desembocar una guerra , ya que dos no se pelean si uno no quiere, y no hay lluvia sin nubes... irónicamente, es como pedirle a un perezoso que haga ese mortal, como intentó hacer el títere "perro", como pedirle peras al limonero; como pedirte que me comprendas.


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