jueves, 25 de mayo de 2017

flor de mayo


No sabemos lo que nos depara la vida mañana, en quién vamos a poder confiar o quién nos va a hacer daño. Tampoco si vamos a seguir queriendo a las mismas personas, o si aparecerá gente nueva en tu vida. Nos hacemos las y los duros, nos cerramos en banda ante cualquier persona que pueda querernos como soñamos, porque somos unos toxos (dicen algunos, otros dices que no tienen agallas), pero yo pienso que, en verdad, tienen miedo a que los rompan (un poquito) más, (como si no estuviesen lo suficientemente rotos ya),  a que los abran y los dejen abiertos una vez se vayan (y no vuelvan).. Siempre tenemos miedo a confiar y dar de más, pero todo cambia cuando llega la persona indicada, esa tan peculiar a la que le viste (y viste) algo distinto a los demás desde el primer momento , una persona con la qué llorar y reír se pueda hacer a la vez, con la que compartir tus vicios malsanos. Llega una persona que te demuestra que se puede confiar con los ojos cerrados, y que los domingos de vuelta no son tan malos sabiendo que esa persona te estará esperando. 

Y es que el amor de verdad no se encuentra en la primera persona que te gusta. Se encuentra en la persona con la que sientes, con la que sientes todo, desde amor hasta miedo, en la persona que menos te esperas... Tener miedo no es un fallo, sino una oportunidad de la vida para darte cuenta de quién de vedad quieres; y es que, hasta los toxos, tienen flores. 

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