Cuando va bien, aunque parezca estúpido, las cosas van bien.. Van bien hasta que las cosas se tuercen, tanto que acabas hecha mierda en el sofá, llorando a las cinco y media de la mañana, sola (cómo no), únicamente acompañada de tus pensamientos, de todos los remordimientos de las cosas que has hecho (o no) mal, o quizás bien, pero por personas que por valer no valían ni la pena. Te das cuenta de que toda aquella persona en quien confiabas, en realidad sólo estaba ahí para lo bueno, que la gente no es para siempre, y que, por mucho que te duela, quieras o no, algún día se irán, de la noche a la madrugada, sin dejar rastro, pero sí huella (una pisada enorme en tu cuerpo que no se irá, y si lo hace, será dentro de mucho). No tardarás en echar de menos a esas personas, pero te darán las seis y cuarto, y te darás cuenta que eres la única que echa de menos, porque esa gente lo único que hace es echarte, pero de ellos mismos.
Las siete y dos minutos, tienes un dolor de cabeza de aquí a que estés bien (mucho tiempo) por todas las cosas que se te han ido pasando por la cabeza, y sin embargo, decides seguir viviendo, pensando que mañana serán las dos de la mañana y podrás dormir (aunque realmente sabes que eso no va a pasar). Quieres tener esperanza, la que, cuando todo iba mal, la gente no tenía en ti.
(Algún día, lo sé yo, acabarás queriendo vivir, aprovechando lo que el mundo no te quita al máximo, pero de momento sólo quiérete, aunque sólo lo hagas tú. Hazme caso, algún día valdrá la pena.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario