domingo, 31 de enero de 2016
sin respuesta
Ella..
Y no poder volver a mi lugar, mi lugar favorito, por miedo. Miedo a llegar allí como si nada hubiese pasado, y no verte allí, sentado, en el mismo banco. Miedo a entender que esto ya hace tiempo que ha terminado, y que nada es dos veces igual, que, una vez que te has bañado en un río, nunca volverás a mojarte en él, en el mismo. Miedo a sentirme sola entre tanta gente, vacía, entre tanto vacío que has dejado, y hundirme en él. Y pensar que, por mucho que quiera, nunca volveré a verte, porque sé que no quieres -volver a tenerme-.
Yo, la verdad, volvería a cometerte una, y otra vez, mi más fantástico error.
Él..
Hace que no veo a la niña de mis ojos, de sus ojos, andar por esta calle, su cale favorita. Cuándo hace unos meses no sabía ni que existía, hoy estoy aquí, perdido, en el mismo banco, buscando un vacío entre miradas perdidas de personas de hielo, en mitad del frío, buscando algo que sé que no va a llegar, al igual que sé que, después de dejarte ir -una vez- no volverás a quererme.
Yo sigo aquí, luchando contra mí, sin poder ganarme, porque sigo pensando que algún día, volverás a pisar esta calle, y que no te dejaré marchar, nunca.
Y tal vez fue el odio, el miedo, o la pena, quien no quiso un amparo para ambos, dejándolos consumirse en una amarga soledad, sin saber respuesta.
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