Como un quitanieves
me quitaste los miedos
que rodeaban ni alma
incluso antes de tenerlos,
incluso antes de que supieras
que me llevabas contigo,
en tu tren, hacia otra vida
en la que, sin duda, vivo mejor,
porque no hay mayor alegría
que la de tener, día a día,
tus sentidos,
y
tus
glorias.
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