Esa sentimiento de impotencia, de querer y no poder. Tener ganas incluso de llorar, sin poder soltar ni una lágrima. Esos pinchazos en el estómago, que te angustian: quiere salir... El estrés de saber que, si lo sueltas, todo cambia, el instante, a peor (o quién sabe). Esa falta de aire, ese miedo de no poder respirar.. Esa sensación de ahogo.
Ese momento en el que te entra un ataque de risa en una situación demasiado seria, y no te puedes reír.
No hay comentarios:
Publicar un comentario