lunes, 2 de mayo de 2016

ochenta y dos risas


Cantar a la libertad
cinco versos de Loreto Sesma,
hacer un viaje al centro de la Tierra
que dure mil y una noches.

Sentir mis alas,
echarme a volar sin mirar
(atras, ni al frente),
sin marchas que me relenticen el paso.

Explorar siete vidas contigo,
comprarnos un gato
o tres peces de colores
para que, cuando tengamos un día
(o los días)
gris,
nos devuelvan esos besos
que no debieron,
pero que nos faltaron.

Llegar jadeantes a casa
despues de darles la vuelta a nuestros cuerpos
en ochenta besos,
en ochenta suspiros,
en ochenta y dos risas.

Imaginarte al leer un poema
de mi poeta favorito
(por si no lo sabes
es Gustavo Adolfo Bécquer),
y quererte sin remedio,
sin cambiarnos,
sin retrocedos,
sin pausa;
porque, como dicen,
nuestro mal
a la noche de hoy
no tiene cura,
ni la tendrá,
y si alguien la encuentra
que no se moleste en aparecer,
porque sino,
me vere obligada
a perderme
(contigo).


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