miércoles, 9 de noviembre de 2016

Hogar


Por un momento, cierra los ojos, e imagínate que vuelas. Que vuelas hacia tu lugar favorito. Imagina paz, y calma. Que eres libre, y sereno. Que nada es complicado, ni absurdo. Imagínate que estás en tu hogar, en tu hogar que no es tu casa, donde la tranquilidad brinda por ti. Piensa que el sonido del mar es la mejor nana para que te duermas, y que tu despertador sonará cuando acabes de soñar. Imagínate en ese lugar, tus sentimientos allí, las buenas sensaciones. Pues ahora bien, todas esas sensaciones de paz, tranquilidad y armonía son las que siento yo cuando duermo sobre tu pecho. Mi nana favorita es la que toca tu corazón, tus latidos; y mi despertador eres tú cambiando de postura en cama. Eres ese ligar favorito donde quiero quedarme, ese sitio al que llego volando, porque sólo tú me das alas. Eres esa tranquilidad de todas las mañanas, de toda la vida. Eres casa, eres hogar; mi calma.
Ahora dime si después de todo esto no vale la pena experimentarte. 


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