No
se cómo empezar, la verdad, ni como decir algo que ni siquiera me
coge en el pecho, pero bueno, por algo tendré que empezar.
Feliz
cumpleaños, mi patria sin bandera, a quien me da la vida aún
viviendo la suya por separado, aun teniéndome a 60 kilómetros, aún
estando tan lejos, y a la vez tan cerca... Brindo por ti, porque sí,
porque puedo, porque es tu día (como los otros 364 del año).
Creo
que todo lo que diga aquí es una redundancia, porque a lo largo de
estos tres años y pico ya deberías saberlo todo, pero nunca está
de más darte las gracias por todo: por estar siempre ahí,
queriéndome, cuidándome, riendo conmigo; por saber hacer de mis
días malos un día bueno cualquiera, y por saber hacer de mis días
buenos los mejores del año; por mimarme cuando estaba triste y
regañarme cuando hacía las cosas mal; en definitiva, gracias por
estar ahí para mí. Por toda una vida teniéndote cerca, más que
cerca, por toda tu vida teniéndome ahí, al lado.
No
olvides que conmigo siempre tendrás una hermana mayor que te
aconseje y te cuide, nunca estarás sola uxía, por muy mal que vayan
las cosas. Si algún día te pasa algo no dudes en escribirme, aunque
sean cartas que luego me des en persona para que yo las lea, porque
yo hice lo mismo.
Espero
que hayas pasado un buen 24 de noviembre y siento muchísimo no haber
dado señales de vida. Prometo que el siguiente será a mi lado,
como el resto de tus cumpleaños. Muchísimas felicidades preciosa.
Feliz día y feliz vida, te quiero muchísimo (y no olvides quererte
nunca como lo hago yo)
No hay comentarios:
Publicar un comentario